Donador anónimo frente a donador conocido: ¿cuál elegir?
Casi toda futura madre se ha planteado en algún momento si conviene más un donante anónimo o uno conocido. Lo cierto es que alrededor de ambas opciones circulan muchas verdades y bastantes mitos, así que conviene empezar por aclarar qué significa cada figura.
- Donador anónimo: es la persona que entrega su semen a través de un banco de semen, de modo que su identidad permanece completamente reservada.
- Donador conocido: es alguien a quien conoces personalmente y que accede a realizar una donación “privada”, es decir, al margen de un banco de semen.
Ambos perfiles presentan ventajas y desventajas en terrenos como el económico, las probabilidades de embarazo o los aspectos legales. Aun así, lo esencial para una futura madre es comprender bien en qué se diferencian y, con esa información, escoger el tipo de donante que mejor encaje con su proyecto familiar.
Diferencias clave entre ambos tipos de donante
Filtros de salud
El donador anónimo pasa por un banco de semen que, antes de aceptarlo, lo somete a distintos controles sanitarios, como pruebas de enfermedades de transmisión sexual y revisión de sus antecedentes médicos. El donador conocido no atraviesa esos mismos filtros, porque no existe un banco como intermediario: los controles quedan por completo en manos de la futura madre, quien los costea con análisis médicos privados y preguntas directas al donante.
Posibilidad de contacto futuro
Con el donador anónimo no hay contacto posible entre el donante y el menor o joven, ya que el banco de semen mantiene su identidad protegida; si el hijo o hija quisiera buscarlo en algún momento de su vida, no podría hacerlo. El donador conocido, en cambio, suele mostrarse dispuesto a un contacto futuro con el menor o joven, siempre que este último lo desee.
Seguridad jurídica
El donador anónimo no genera problemas legales futuros, pues desconoce cuántos menores se procrearon con su donación y también los datos de las familias receptoras. Además, cuenta con protección legal al haber donado ante una institución, lo que asegura que los menores o jóvenes nacidos de esa donación no sean considerados hijos del donante. El donador conocido sí puede originar conflictos legales en el futuro, porque conoce a las familias que recibieron su donación y no tiene esa protección: la ley podría considerar a los menores resultantes como hijos legítimos del donante.
Interacción con el donante
En el caso anónimo no existe interacción previa: los datos que se ofrecen son impersonales, como rasgos físicos, tipo de personalidad, pasatiempos y nivel de estudios universitarios; en ocasiones los bancos incluyen fotos de la infancia del donador. Con el donador conocido puede haber interacción previa, lo que hace más llevadero el proceso de inseminación y, a veces, verlo cara a cara aporta una perspectiva distinta.
Costo y volumen de la muestra
Obtener una muestra de un donador anónimo tiene un costo, y la cantidad que vende el banco suele ser de solo 0.5 ml (frente a los 3.5 ml de una eyaculación promedio), lo que reduce las probabilidades de lograr el embarazo. La donación de un conocido no tiene costo y la cantidad ofrecida ronda los 3.5 ml, equivalente a una eyaculación normal.
Cuarentena y controles
La donación anónima permanece al menos seis meses en cuarentena para confirmar que el semen no contiene enfermedades de transmisión sexual como el VIH. En la donación conocida no hay cuarentena: la muestra se usa en el momento de la inseminación, por lo que el donante debe someterse a exámenes médicos periódicos para garantizar la salud de su donación.
Frescura y vitalidad de los espermatozoides
El semen del donador anónimo está congelado y, al descongelarse para la inseminación, buena parte de los espermatozoides muere o pierde movilidad; su esperanza de vida en este formato va de 6 a 12 horas. La donación del conocido suele ser fresca, lo que se traduce en más espermatozoides, con una esperanza de vida de entre 24 y 48 horas.
Costos del proceso
Con el donador anónimo, la compra del semen suele ir acompañada de la compra del procedimiento de inseminación artificial, lo que eleva los costos; si el primer ciclo no funciona, hay que esperar otro ciclo y pagar de nuevo muestra e inseminación. Con el donador conocido se recurre habitualmente a la inseminación casera: si no funciona en el primer ciclo, se repite en el siguiente citando otra vez al donante sin grandes gastos.
Una alternativa que combina lo mejor de ambos
Existe una forma de reunir las ventajas de los dos tipos de donante y reducir algunas de sus desventajas: elegir un donador conocido que acepte someterse a los filtros propios de un banco de esperma. Así se consigue una calidad de donación comparable a la del donador anónimo, la madre conoce la identidad de su donante y este probablemente esté abierto a un contacto futuro con el hijo o hija. El único inconveniente es que esa donación se congelará y perderá los beneficios del semen fresco.
Conclusión
Ambos tipos de donante tienen pros y contras, y sería difícil afirmar con certeza cuál es mejor, porque la respuesta depende de los objetivos que la futura madre tenga para su familia. Por ejemplo, quien quiera darle a su hijo o hija la opción de conocer al donante en el futuro encontrará en el donador conocido una buena alternativa; quien prefiera no asumir riesgos de problemas legales futuros con el donante se inclinará por el anónimo.
*En Estados Unidos ganan popularidad los programas “Open-identity” de los bancos de semen: los donadores anónimos deciden voluntariamente dejar abierta su identidad para que, al cumplir los 18 años, los jóvenes nacidos de su donación puedan contactarlos. En los bancos de semen de América Latina estos programas aún son poco frecuentes.
**En muchos países de América Latina no se contempla la donación de semen “privada” (fuera de un banco de esperma o de una clínica de inseminación artificial), por lo que la ley identifica a esos menores como hijos legítimos del donante. No obstante, la donación fuera de un banco no está prohibida por la legislación y, en teoría, bastaría con formalizar ante notario un documento que fije las características del proceso de donación y en el que se renuncie a los derechos y obligaciones de paternidad, para proteger los intereses del donador conocido y de la futura madre.
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