En nuestra generación han cambiado muchas cosas. La vida pasa mucho más rápido. Nos enfocamos primero en desarrollar nuestra carrera profesional y dejamos para más adelante el formar nuestras familias. No obstante, cuando ya pensamos que es momento de tener hijos, nos damos cuenta que nuestro reloj biológico va en nuestra contra y el tiempo para convertirse en padres o madres se agota.
Hoy en día, formar una familia tradicional tampoco tiene mucho sentido para quienes deseamos tener hijos sin una relación de matrimonio, pero sí concebir y criar a nuestros hijos en un ambiente positivo y de mucho amor. Por esta razón, en Copadreslatinos.com creemos que uniendo a las personas que tengan un verdadero deseo de ser padres y madres, pueden crear vínculos afectivos saludables que otorguen un desarrollo adecuado a la crianza de un niño.
La coparentalidad es un proyecto entre dos personas que han decidido tener un hijo en común para criarlo, sin que haya un lazo romántico o de matrimonio entre ellos necesariamente. La coparentalidad para dos personas que buscan tener un hijo en común es muy diferente a la que existe en una pareja divorciada que comparte la custodia de su hijo, ya que ambos futuros padres se han conocido desde un principio para lograr un mismo objetivo: procrear un hijo y compartir su crianza.
Esta situación, resulta muy benéfica para el hijo, ya que la coparentalidad suele ser un proyecto muy planificado entre las partes; desde la manera en cómo se concebirá al hijo (natural o por inseminación artificial) hasta las responsabilidades que se asumirán hacia el menor una vez nacido. Por lo general, esto último se establece en un convenio de coparentalidad (con los derechos y obligaciones) entre los futuros padres que sirve para proteger los intereses del hijo en común.
No, la coparentalidad también se puede establecer entre un donador de esperma y una pareja heterosexual con problemas de fertilidad, entre un hombre homosexual y una pareja lesbiana o entre dos parejas del mismo sexo (una pareja homosexual y una pareja lesbiana). En este último caso, se tendrá que elegir quién fungirá como donador de esperma y quién se inseminará artificialmente. La responsabilidad hacia el menor dependerá de diferentes factores como la situación civil regulada de ambas parejas en su país, así como del tiempo en que las partes deseen convivir con el menor. Lo más importante es que entre todos se pongan de acuerdo para poder compartir la críanza del niño.
Sin duda, la coparentalidad entre parejas homosexuales se ha convertido en una de las más populares para poder tener un hijo, ya que no implica necesariamente pasar por costosos tratamientos de fertilidad en una clínica y además los padres biológicos se encuentran siempre presentes en la vida del menor.
Al no existir un lazo de matrimonio entre las personas que tienen un hijo en común, es importante que sí exista un convenio por escrito entre las partes donde puedan preveer situaciones que puedan acontecer con su hijo en un futuro. Es recomendable también pedir asesoría legal antes de concretar una coparentelidad para saber cómo funcionan las leyes en su país respecto a la custodia y las obligaciones de los padres con respecto a los alimentos de su hijo.